Digital y película auténtica de 35 mm
Una boda puede estar cuidada sin parecer una puesta en escena.
La fotografía digital es la base de mi cobertura: fiable, detallada y capaz de recoger todo el ritmo del día. La película de 35 mm funciona de otra manera. La uso para contar una historia más pequeña e intuitiva dentro de la historia: para el humor, el movimiento y esos momentos que ganan con un poco de imprevisibilidad.
Juntas crean algo más completo: un archivo familiar editado con cuidado, con espacio para lo bonito, lo inesperado y todo lo que sucede entre ambos.
Lo que queda
Un archivo familiar que conserva el pulso del día.
Cuando volváis a estas fotografías dentro de unos años, quiero que os traigan algo más que caras conocidas. Quiero que recordéis el ambiente, a las personas de las que no podíais apartar la mirada y cómo erais aquel día.
Por eso me importa tanto un retrato bien compuesto como ese medio segundo que nadie había previsto.